4/6/13

♥ Con ganas de andar medio desnuda… (la piel qué?)


Dicen que mi piel los sangra, que llevo la marca de una cadena de “alguienes” cuya sangre corre a través de la mía; pero antes que ella corre mi espíritu […]. No soy propiedad de nadie, cuando digo mi nombre me refiero a lo que hemos hecho de mí; lo que entiendo por “mí” está condicionado por los que llevaron mi apellido, por las que también llevaron mi nombre, por los que me han llamado, por los que he llamado, por los que desconozco su nombre, por lo que no lo dicen, por Los que pueden ser referidos pero no nombrados, por los que olvido, por los que me olvidaron, por los que no me conocen, por los que conocí indirectamente, por los que mueren (pero dicen que viven), por los que dicen que murieron (pero viven indirectamente)… En el espíritu llevo la penitencia, no en el apellido… ¿Quién carece de nombre?…

[Esa foto es lo que entiendo por los Márquez... me refiero a ellos porque no tengo ni el apellido ni la foto para hablar de los Ramos]

Las bocas que han pronunciado “mi” nombre no pueden hablar de “mí”; el problema no es de “su” garganta sino de “su” lengua (que también “se” ha vuelto “mía”). / No “nos” pertenezco más que “nuestros” nombres o sangre; no “nos” pertenecen “sus” espíritus y carne. / Préstamos, un tránsito sin dueño. / Tenemos(?) que transitar; no nos apropiamos de “nuestros” pies pero tenemos(?) que caminar. /  Hablamos en lugar de bailar… ¿cantamos?, no, escribimos; entonces andamos de cabeza. / Aferrados del paladar cuando no lo hacemos del piso; “nos” encontramos otros con otros y “nos” besamos, no cantando en las gargantas sino reconociéndo”nos”… ¿“qué” reconocemos?, ¿de qué hablamos al referirnos a “nosotros”?; ¿porqué sigo pensando en “ustedes” si no creo en “mí”?… seguramente porque puedo, pero ¿creerán “ustedes” en “su” “mí”?… “yo” no, y espero que no crean en “mí”. / Más “me” valdría olvidarme de ese nombre, “su” legitimidad como regalo está tan en cuestión como “yo”, o “tú”… pero no dejamos de repetirlo… gracias a todo, que es posible un recordatorio tan constante de la ilegitimidad de pensar en legitimidad. / “La única ley es la ley del cambio”… gracias a todo que “alguien” “se” prestó el habla y “nos” prestó “su” voz (“invitándonos” a esa idea)… al hacerlo siento que “me” prestó la “mía”…/
[ Es curioso que usualmente nos ahorremos tantas comillas…]

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Éste que ves, engaño colorido, que, del arte ostentando los primores,
con falsos silogismos de colores, es cauteloso engaño del sentido;
éste, en quien la lisonja ha pretendido excusar de los años los horrores,
y venciendo del tiempo los rigores, triunfar de la vejez y del olvido,
es un vano artificio del cuidado, es una flor al viento delicada,
es un resguardo inútil para el hado:
es una necia diligencia errada,
es un afán caduco y, bien mirado,
es cadáver, es polvo, es sombra, es nada
- Sor Juana Inés de la Cruz -