13/1/10

♥ Oídos prejuiciosos

Cuántas veces no hemos entendido algo de una manera y resulta que era de otra?
O cuántos días pasamos rompiéndonos la cabeza preguntándonos porqué las personas dirían o harían tal cosa para luego darnos cuenta de que malinterpretamos lo sucedido?

Hemos aprendido que a veces no es bueno decir o hacer tal o cual cosa, porque generalmente puede incomodar o molestar a otras personas, así que nos acostumbramos a éstas reglas y tratamos de ser prudentes.
Pero nadie nos dijo que si nos encontrábamos con unos cuantos “desobedientes” , deberíamos detenernos a pensar que éstos tal vez no estaban actuando de acuerdo a nuestras ideas y habían sido educados de manera diferente (aún cuando algunas de éstas reglas resulten “evidentes”), así que si nos los llegamos a encontrar nos parece intolerable superar una falta de respeto u ofensa (al suponer que las intenciones de la persona de quien viene la acción, no es la mejor).
Sentimos algo que no va de acuerdo a aquello que nos parece respetuoso e inmediatamente pensamos que todo aquél que actúa de “mala manera”, debe atenerse a las consecuencias negativas que pudieran resultar de sus acciones o palabras.
Y tal vez sí se nos educó bien al hacernos notar la importancia de percibir las acciones y palabras de los demás sobre nosotros, de la forma “ideal” pero muy difícilmente se nos dice que no sólo se trata de poner cuidado en nuestra boca, creo que también debe haberlo en nuestros oídos.
Porque a veces decimos o hacemos cosas que otros malinterpretan y no hallamos forma de que se pueda arreglar porque las otras personas lo percibieron de forma distinta.
Ahí es cuando, generalmente, pensamos en el karma porque la mayoría de las veces éste tipo de cosas se repiten interminablemente y hacemos lo que en muchas otras veces no nos gustaría que nos hicieran, lo cual es casi imposible de evadir.
Y vamos por ahí hablando y haciendo, mientras otros hacen exactamente lo mismo, unos percibiendo algo, otros otra cosa y esto se vuelve un cuento de nunca acabar, nos perdemos en malas interpretaciones.
Me pregunto si algún día habrá modo de podernos comunicar de manera que no sean posibles los malentendidos, o que por lo menos disminuyan para que así el sufrimiento en vano sea menor…
A veces sólo podemos hacer una diferencia en nosotros mismos, y por ello creo que vale la pena buscar una manera de que, así como he tratado de cuidar lo que sale de mi boca, pueda hallar otra forma para cuidar lo que entra por mis oídos, o al menos ser más cuidadosa con la interpretación que formo a partir de ello.
Así como tratamos de ser positivos al hacer o decir algo, tratemos de percibir de los demás, sus acciones y palabras con la misma intención positiva.


He recopilado miles de experiencias y he aprendido muchísimo con mi hermana.
Aún así resulta que siempre hay algo más.

Gracias por respirar y hacer de tu oxígeno el sustento de mi vida.

5 comentarios:

Maria José dijo...

Estoy totalmente de acuerdo con tu post.
Besos.

ESCAPARATEMODA dijo...

Pues, a veces solo hace falta callarse sólo diez segundos...

Gracias por pasarte por el blog! :)
El tuyo también me gusta mucho
¿Nos seguimos valee?

eme dijo...

Por si no te lo había dicho ya encuentro fascinante tu blog. Ultimamente no tengo mucho tiempo (ni inspiración) para comentar pero aun asi paso siempre a leerte y obvio que agradezco enormemente esos largos comentarios que me dejas que me ayudan a entenderme. Gracias.
Increíble el texto. (sorry pero como ya he dicho ando con inspiración igual a cero así que mis comentarios dan un poco de pena u.u)

eMe

Call me Juliet dijo...

Gran reflexión, intensa =)

Cяîsty! dijo...

Hola ;)
Estaba buscando blogs de gente a la q le gustara escribir (como a mi xD) y he dado con tu blog ;)
pasate por el mio si quieres ;)
tus entradas me encantan! :D

Éste que ves, engaño colorido, que, del arte ostentando los primores,
con falsos silogismos de colores, es cauteloso engaño del sentido;
éste, en quien la lisonja ha pretendido excusar de los años los horrores,
y venciendo del tiempo los rigores, triunfar de la vejez y del olvido,
es un vano artificio del cuidado, es una flor al viento delicada,
es un resguardo inútil para el hado:
es una necia diligencia errada,
es un afán caduco y, bien mirado,
es cadáver, es polvo, es sombra, es nada
- Sor Juana Inés de la Cruz -