12/12/11

♥ Decir adiós al "nosotros" que dijimos amar


Cuando terminamos una relación solemos ser muy injustos con el otro, con nosotros mismos y con el "nosotros" que resultó de tal relación.

Nos decimos a nosotros mismos lo que sea con tal de dormir tranquilos por la noche y la cosa es que muchas de las veces eso que nos decimos para tener la conciencia tranquila, no va de acuerdo a lo que pasó, es decir, somos injustos con la realidad (con lo que de hecho pasó). Somos injustos por anteponer nuestro deseo de ser “inocentes”, por nuestras ganas de no ser culpables de que las cosas hayan sido como fueron para que se acabara la relación.

Pero si nos estamos tomando la molestia de engañarnos señalando al otro como culpable y pensando que fue el otro el que arruinó todo, resulta claro que nos importa la situación. Y si tanto nos importa ¿porqué no ponemos lo mejor de nosotros mismos? (lo que consideramos más digno). Porqué “salvarnos” de la culpa prefiriendo ver con ojos de mentira que con ojos de verdad? No amerita tal relación que seamos justos con ella, que prefiramos la verdad? Cómo hablar de amor cuando el precio de sentirnos inocentes, es el de señalar al otro como culpable? Pagar el precio de la inocencia de nuestro corazón, con el corazón ajeno no es amar.

Lo que pasa, siempre tiene mil interpretaciones, todo depende del asiento en el que te toca ver el show, pero si de entrada lo quieres ver con lupa de “quiero dormir tranquilo así q me diré a mí mismo lo q sea con tal de ser inocente”, no estás siendo justo con lo que ves, es más, no estás siendo justo ni siquiera con tus ojos porque si éstos lloran de felicidad o de tristeza, eso que sientes no surge
de una mirada justa ni digna sino de una que sabe que lo que está viendo va a afectarle, y quiere ser ella la que decida de qué manera le afecta -al observador- lo que ve. Pero ya que uno va a decidir qué ve y cómo lo ve, cómo podríamos involucrar a otros en esa decisión?

Con todo eso me estoy refiriendo a una relación -amorosa o de amistad- que, pudiendo terminar bien, terminó mal cuando uno culpó al otro por no querer ver las cosas en todas sus tonalidades, es decir, si la situación amerita atención porque se dice importante, porqué negársela prefiriendo retazos de nuestra interpretación en lugar de ver si la situación da para más interpretaciones?.

Pudiendo transformar la situación en un lugar digno para decir:

“Te respeto y me has dado tanto que no podría negarme a verte mas que con ojos de verdad, porque sé que yo no la tengo en mi limitada interpretación y que lo que siento no me deja ser un observador objetivo (dentro de lo posible). Así, lo único que me queda es tratar de ser lo más justo posible, pues no me permitiría (a mi mismo) irme o quedarme a menos de que fuera con conocimiento de causa, es decir, conociendo mi versión pero también la tuya, pues el nosotros que da forma a lo que digo amar (conformado por dos perspectivas) no amerita menos que eso, tanto por respeto a ti, como por respeto a mi y a lo que fue”.

… Algunos prefieren utilizar la situación para decir:

“Si el precio de la tranquilidad de mi corazón, es el dolor del tuyo, no hay problema, estoy dispuesto a pagarlo. En mi perspectiva cabe todo lo que necesito saber para pagarlo, y si en mí hay un dolor causado por ti, no te vas a ir sin que te señale como culpable pues aunque mi mirada es la que ha decidido cómo ver lo que haces, eres tú la que lleva el nombre de “autora de lo que siento“. Y si acaso estás aquí para darme tu versión de los hechos, ha de ser por culpa o qué sé yo, porque de otra manera no me explico que sigas aquí si al irte me dejaste claro lo que pensabas y sentías. En fin, los hechos son hechos y las palabras se las lleva el viento”.

Y así, con las decisiones de un corazón doliente, parece que se niega al pasado, parece que se anula lo que fue ese nosotros que nos duele perder. De verdad somos tan egoístas como para ir por ahí negando a los que alguna vez dijimos amar sólo porque no se quedan como queremos? y qué si encuentran en nuestro abandono su bienestar? Y qué si en su momento nos regalamos vida mutuamente y esa promesa ya no se puede sostener por “x” o “y” razón? Y qué si ellos nos prometen mucho y nosotros no les podemos prometer nada o viceversa? por su decisión de irse vamos a negar la riqueza que nos dieron al dejarnos conocerlos?

De verdad somos tan egoístas que si no es nuestro aquello que amamos, no tiene sentido lo que sentimos por él o, peor aún, lo que pasó para que llegáramos al punto de amarlo tanto que no quisiéramos perderlo (aunque nunca haya sido nuestro)?

A veces ni siquiera es un “irse”, sino un “quedarse” de diferente manera. Si no nos quedamos ocupando el título de tal o cual, ya no podemos quedarnos de otra manera? No nos es permitido amar a otros a nuestro modo? Se trata de condicionar el amor que sentimos y el que los demás sienten por nosotros? Se trata de pertenencia? Se le puede llamar amor a eso? Yo, al menos, no lo creo.

Y así vamos por la vida decidiendo sobre los demás, haciendo y diciendo aquí y allá sin conocer realmente de dónde viene lo que sentimos.
Sin enfrentarnos a nosotros mismos para hacer las cosas con conocimiento de causa y no por prejuicios o malos entendidos. Claro, siempre vamos a lastimar a otros y hay cosas que escapan a nuestra voluntad, pero si en nuestras posibilidades está el “tomarnos la molestia” de pensar antes de hablar (porque de hecho la palabra tiene mucho más peso del que algunos soberbios le dan), porqué nos vamos a negar a hacerlo? [aquí ustedes podría decir “por orgullo”, y ante eso yo diría, “pues que amor tan pinche es ese q va después de eso“].

En fin, si los tenemos bien puestos -los ovarios o los hue… según sea el caso ja- lo que hagan o dejen de hacer aquellos que fueron o son parte de nuestra vida, no tiene porqué modificar lo que sentimos respecto a ellos - nuestra idea de ellos sí pero ese nosotros y lo que pasó con él no puede tocarlo ni siquiera un ardido. Quién sabe, igual y yo he escrito esto para poder dormir tranquila …

... Ultimadamente, si tu idea de amar es tan diferente a la mía,
mejor que ha quedado claro de qué me perdí y de qué te perdiste.

6 comentarios:

Julieta dijo...

Cuando nos enamoramos, somos muy egoistas, hasta diriamos DEMACIADO. Somos posesivos, queremos que ellos solo sean par nosotras.
Te espero por mi blog genia, http://sonrieyvivelavidafeliz.blogspot.com/

Cosasquepasan dijo...

Me encantó la entrada!! además te entiendo... pero bueno, por cierto, gracias por pasarte por mi blog!!
:) :D :)

N dijo...

Pasé por una experiencia reciente respecto al desamor, y sinceramente, reconozco que el cartelito de primer amor, en mi caso no se lo va a quitar nadie.
Los hechos pueden manchar el presente pero el tiempo no puede desteñir el pasado que tanto
nos dejó.

Un saludo.

Lu.- dijo...

El desamor en ocaciones nos hace egoistas con la otra persona, queremos culpar a la otra persona por los errores que quizas no existian o fueron causados por los 2..

Besos

{Desde el circulo polar ...} dijo...

Cuando me enfrente al termino del "nosotros" fui yo quien lo provoco, si soy lo bastante "maldita" para asumirlo. El cumplía con todo lo que yo pedía, pero un día "necesite" buscar cosas que me hicieran llegar al término del nosotros. Y así fue. Ese día llego. Desde entonces la culpa fue mía, la hice mía. Para el resto era él, y yo inconscientemente hacia que así fuera, pero siempre supe que era yo la culpable. Así pase mis días sintiéndome claramente culpable, porque sabía lo que era. Luego decidí dejar de sentirme culpable y compartí la culpa con él, lo hice culpable también... pero el tiempo sabio me demostró lo que siempre fue: Al formar el nosotros, se compone de dos y es así para todo, para las culpas para las alegrías, para el comienzo incluso para el final. el día en que se comprende eso. Entonces se acaba mi egoísmo, se acaba su egoísmo, esa necesidad de "echar culpas" y entonces escalamos un peldaño más, tal vez no a la perfección, pero si al entendimiento en las relaciones humanas...
En el amor no hay cabida para la dependencia destructiva, cuando el amor existe, podemos estar sin aire, pero nos sentimos libres.
y claro que hay que tener lo que tengamos bien puesto, porque ese lugar existe, ese lugar lo creamos, permitimos que se quedaran y quisimos quedarnos, Es mas a veces aunque no se esté cerca, se puede estar más presente. Como leí una vez por allí “Si es para ti, ni aunque te corras, si no lo es… aunque te ´pongas” Yo también muchas veces me creí dormir tranquila y escribí, pero llega el día que te duermes LIBRE y eso son los mejores sueños.
Estoy completamente de acuerdo contigo. Gracias por hacerme ver que No ESTOY sola en esta locura! y que vamos a la pelea de lo que sea y venga! con los OVARIOs bien puestos! :D
Abrazos!

Miriam dijo...

He dado con tu blog esta mañana y me ha encantado, es simplemente perfecto. Me encanta todo lo que has dicho en la entrada, siempre hay que ser valiente!

Te sigo, sígueme tú también si quieres :)

Un beso!

Éste que ves, engaño colorido, que, del arte ostentando los primores,
con falsos silogismos de colores, es cauteloso engaño del sentido;
éste, en quien la lisonja ha pretendido excusar de los años los horrores,
y venciendo del tiempo los rigores, triunfar de la vejez y del olvido,
es un vano artificio del cuidado, es una flor al viento delicada,
es un resguardo inútil para el hado:
es una necia diligencia errada,
es un afán caduco y, bien mirado,
es cadáver, es polvo, es sombra, es nada
- Sor Juana Inés de la Cruz -