26/12/12

♥ Fin o inicio (21-12-12)


Se habla del fin del mundo o de regeneración; de lo primero por una reducción burda, y de lo segundo porque este día implica el cierre de un ciclo que posibilita otro. Creo en el potencial que guarda la segunda opción, no tanto por los mayas sino por nosotros. Esto del fin del mundo ha dado mucho que hablar y, de ello, mucho qué entender. Pensar en la posibilidad de que se nos acabe la fiesta ha evidenciado mucho de lo que traemos en la cabeza. Y sí, el decir “¿cuál fin del mundo, cuál cambio?” también es una forma de decir en qué creemos.

Ya sé que la incertidumbre, preguntas y creencias acerca de nuestra finitud es parte de la experiencia humana, pero lo que se ha dicho de este día (o del 12-12-12) ha dado todavía más de qué hablar, y creo que las reacciones ante días como este, a lo largo de la historia, han expuesto las tendencias ideológicas que predominan en cada momento a cada generación de una manera que, creo yo, amerita consideración (nos dan mucho material para cuestionarnos, pues estamos atravesados por ellas).

Mi atención, por ejemplo, está en lo siguiente: ¿Qué hacer si la naturaleza “decide” que somos prescindibles?, ¿frente a ella nos servirá de algo nuestra ciencia?. Es más, si creemos tan fervientemente en la ciencia ¿porqué habríamos de contraponernos a un cambio suyo -de la naturaleza- que implique nuestro fin? Bueno, supongo que ofreceríamos resistencia pero no nos quedaría de otra (si nos va a tragar la tierra, nos va a tragar). No entiendo porqué, si tanto hemos admitido la importancia que tiene el escenario en el que hemos tenido lugar y se nos va la vida en reconocer ciclos y demás “normalidades” y fenómenos naturales (no tanto porque le tengamos mucho respeto, sino por nuestras ganas de andar un terreno conocido, creo yo), no nos cabe la idea de adecuarnos a ella, tan normal o radicalmente cambiante como sea, de modo que amenicemos el viaje de manera distinta… tal vez asumir la incertidumbre sea ese piso estable que tan ansiosamente buscamos. Y, entre tanto, creyentes y no creyentes se preguntan -o, mejor dicho “le” preguntan- porqué la fuerza de la naturaleza ha matado a tantos. ¿Dónde quedó la bondad y la perfección?. Y ya que Lo mencionan, me pregunto si con tanta intensidad nos preguntamos porqué nosotros hemos matado, haciendo uso de un libre albedrío que, así como nos muestra la posibilidad de hacerlo, muestra la de no hacerlo. Bueno, pero es que la fuerza de la naturaleza está bárbara, y si está determinada (obedece a ley) por algo o alguien, tenemos derecho a responsabilizarlo por “decisiones” que, sin ton ni son, nos afectan a nosotros -sufriendo el yugo que representa. Y yo pregunto ¿nos hemos responsabilizado nosotros por lo que hemos hecho?, ¿nos hemos responsabilizado del bendito mundo de la cultura?, ¿nos hemos responsabilizado de lo que le hemos hecho a la misma naturaleza, a nuestros congéneres o hasta a nosotros mismos?. Me parece que no hemos sido capaces de predicar con el ejemplo. Queremos señalar pero no nos hemos señalado antes. Lloramos como hijos encerrados en su cuarto, sin preguntarse si hay un papá llorando también por nuestras decisiones. Podemos responsabilizar a nuestros padres en cierta medida, pero así como nuestras decisiones llevan su enfoque implícito (ya sea igualito, modificado o como respuesta en contra del suyo), llevan la posibilidad de hacer algo u otra cosa.

Creo que el potencial de la humanidad es enorme, tanto para lo que entendemos como bueno, como para lo que entendemos como malo. No es tan difícil distinguir, y menos estando acompañados de esos congéneres que muchas veces reconocemos como “mal necesario”, los cuales siempre pueden mostrarnos diferentes perspectivas, modos de ser, estar y hacer. Estamos aquí todos compartiendo esta experiencia, tomando y dejando ir muchas cosas. ¿Porqué levantamos la voz para reclamar y no para hablar? No sé, tan sólo para pronunciar, para decirnos lo más que podamos…

En fin, creo que esa grieta no tiene a Dios como autor, pero quería regalarnos un libre albedrío… sería más fácil que nos hubiera determinado, mucho estaría “a salvo”, aunque fuéramos peones… en ese caso yo me pregunto ¿qué sentido tendría? El potencial es un precio demasiado alto y yo, por lo menos, no lo pagaría (o sea, la libertad anda cara pero, según yo, lo vale). No sé, creo que si queremos estar conformes o inconformes con algo, (creer o no creer en Dios, quejarnos de la naturaleza o adecuarnos a ella), antes tendríamos que preguntarnos por nosotros mismos (ver si nos queda ponernos reinas ja).

Así que, si me lo preguntan, este y los días que se siguen están cargados de potencial, lo cual siempre ofrece un buen consuelo ante el rostro que ha tomado la humanidad… creo que tenemos muchas cualidades dignas de que se manifiesten en él… ahora a ver si nos apuramos, no se nos vaya a acabar el mundo antes de que hagamos algo al respecto xD.

*Nota: Cuando hablo en plural (y me incluyo diciendo “nos”)  lo hago pensándome como parte de la humanidad, y aunque no me ubico en algunas descripciones prefiero no distinguirme (hablar de un “ustedes/yo“) para que no se me tome como “yo estoy bien y tú mal”, porque no es mi intención predicar o algo parecido (el compromiso de mi opinión empieza y acaba en mis limitaciones, y como LA verdad no está incluida en ellas…).

2 comentarios:

Eloise dijo...

Siempre me ha gustado mucho tu blog pero es la primera vez que te comento! Esta entrada me ha gustado mucho -me gustan todas, en realidad-pero la frase de los niños lloran sin preguntarse si los padres lloran me ha llegado al corazón! jajaj supongo que es la edad.
Te dejo mi spam: ojalá puedas pasarte a mi blog http://petiteeloise.blogspot.mx/
Un beso bella! sigue escribiendo <3

Miss Nothing dijo...

Hola, soy nueva en blogger, pasate por mi pagina y dime que te parece:
www.broken-butnotdead.blogspot.com
Muchas gracias =)

Éste que ves, engaño colorido, que, del arte ostentando los primores,
con falsos silogismos de colores, es cauteloso engaño del sentido;
éste, en quien la lisonja ha pretendido excusar de los años los horrores,
y venciendo del tiempo los rigores, triunfar de la vejez y del olvido,
es un vano artificio del cuidado, es una flor al viento delicada,
es un resguardo inútil para el hado:
es una necia diligencia errada,
es un afán caduco y, bien mirado,
es cadáver, es polvo, es sombra, es nada
- Sor Juana Inés de la Cruz -