5/11/12

♥ (...)


La vida pide mucho de mi cuerpo cuando, al habernos encontrado, espera sea capaz de lidiar con lo que siento por ti. El tiempo pide mucho de mi experiencia cuando espera una respuesta justa para cada momento que nos dedica. Mis venas piden mucho de mi lengua cuando esperan que pueda justificar mi vida en un discurso que, a tu salud, suena más a canto. Lo que siento pide mucho de mis manos cuando espera que el lenguaje, de pronto, renazca a través de ellas para hacerte justicia. Pero ¿qué podrían describir ellas que el tiempo no haya narrado ya en nosotros? ¿Cómo dedicarte algo más bello que la narración de los momentos que, más allá de mí, nos alcanzan a los dos? ¿Tiene sentido esta ambición mía de convidar a mis palabras un poco de la belleza que guarda lo que siento por ti? Quisiera impregnarlas de una belleza que, aunque distinta, logre concederle una oportunidad a mis ganas de regalarme aún más a lo que siento. ¿Es que habrá algo más digno de tal deseo a lo que me pueda referir? Si no hablo de ello, mi boca no encontrará más destino que la tuya y, aunque parece un trato justo, mi cordura no se atreve a lidiar con tal desasosiego. Así, pues, prefiero escribir -o tocarte- para que mis manos, encontrándose tan mudas como -y con- las tuyas, no hablen ni callen más de lo que el lenguaje y el papel -y la piel- les permitan hacerlo.


Vives y mueres de tanto respirar; gritas y callas de tanto decir. Deambulas por las avenidas tropezando con el bullicio de los comercios, con el silencio de los callejones y con los secretos que las esquinas le guardaron a tus pasos. Y así, en tu andar y tu palabra, la vida se hace sonar pidiendo que la penetres al penetrarte ella a ti. ¿Será por eso que, desesperanzada, te inspira a soñar antes que a dormir? Sueña, pues, amor mío, pero no olvides recordarnos lo afortunados que somos de despertar a tu lado.

Me has visto vestida de colores, bailando en las calles como si estuviera en soledad. Pero al acompañarme no me has visto acompañada de tu ausencia, no has conocido a la que soy sin ti. Y todo lo que mencionas cuando dices que me quieres, todo lo que parece que -a tus ojos- tengo de especial se lo dedico a tu mirada pues eres tú su causa. Y así, cuando te vas, todo lo que dices que te gusta de mi se va contigo. / No seas injusto, no me digas adiós llevándome contigo, dejando abandonada una piel carente de sentido; abandonando un cuerpo que extraña los colores de los que viste cuando me dices que soy bonita, cuando la misma mirada que ama ver al mundo arder refleja en los míos el sentido de mi vida. / Al amarte amo a la humanidad. Al encontrarme contigo encontré las posibilidades que hoy me hacen amarla como al lienzo que encontramos en los frutos de unas raíces cuya flor les fue arrebatada; como una vida que, rebosante, nos ofrenda muerte; como el piso que nos invita a bailar; como el olor que me pide que respire…

Verte con ellas me habla de lo que no soy, de lo doloroso que resulta ser quien soy (la que no puede estar contigo); de lo doloroso que resulta preferir renunciar a mi, que renunciar a ti / Y dejo de sentirme especial. De pronto soy una de tantas. Indistinta. Me pierdo. Me convierto en nada porque nadie me ve con tu mirada, y la mía no quiere dedicarse a una que no sea la tuya. Desde hace tiempo dejé de pretender ser más que un tono sepia; de esperar algo más que daltonismo. Pero el tuyo es diferente, el tuyo me inspira a vestirme de colores, a ser más de lo que soy, a ser susceptible de interpretación, a aparecer / Así es como desaparezco. Así es como me enfrento a lo que he intentado evadir. Así desenmascaro a la ambición que, sigilosa, se ha envuelto y confundido entre lo mucho que te amo. Así me descubro deseando que amarte implique estar contigo. Es así como me encuentro débil, como si tu mirada -una vez más- develara la crudeza implicada en la belleza; como si esta vez lo que ardiera fuera yo / La vida me fue concedida cuando me fueron dadas las condiciones para quererte -dije-, y si mi cuerpo ha sido capaz de contener lo que siento, lo que sobrevive a cada suspiro dedicado a los recuerdos de nosotros (mi compañía predilecta cuando soy sólo yo) nada tengo que reclamar a la vida o a ti. Lo único a lo que podría reclamarle es a lo que he hecho de mí, pero si la boca a la que besaste es la que me pronuncia hoy, no hay palabra que me atreva a enfrentar si no es para pedirle que sea tan firme como mi pulso, como el espíritu que ha descubierto mi cuerpo (así, tan suyo como ajeno) / Siempre he vivido con mi incompletud, no es ella lo que resulta doloroso, sino haber sentido completud alguna vez, haberla hallado en la mirada más ambiciosa y ajena de la que he tenido noticia; en la mirada más cálida y sincera a la que pude haber encontrado viéndome tan lejana como indistintamente. Y así, por un instante, tu daltonismo apareció como cualquier otro.

Aparentemente mi fuerza no te quiere traicionar, pues teniéndote como causa se niega a acompañarme en un deambular solitario al que sólo puede serle atribuido el nombre de “tu ausencia“. Préstamela para decirte adiós, para que mis pasos sepan que hay direcciones que no te implican; para que, al darnos la espalda, mi corazón no mire atrás anhelando la cercanía del tuyo en la calidez de tu abrazo. / Regálame mi libertad en lugar de representarla. Vuelve a ser parte de mis sueños para no sentir tanto temor de despertar sabiéndome sin ti. Ya que llevas en tus manos lo que soy, déjame esa fuerza vestida de apariencia para soportar el no tenerte y no tenerme; para que mi cuerpo aparente serenidad y no muerte; para que no me despierte el sonido de nuestros pasos al marcharnos.


Sólo pude decirte adiós porque te tenía de la mano

"No puede ser, no soy yo, 
me pesa tanto el corazon
por no ser de hielo cuando el cielo
me pide paciencia"
(sí, me gustan algunas de sus canciones, y? ja)

Las miradas y las voces de los vivos y los muertos nos han visto y me han hablado de su envidia, pero nadie me ha explicado cómo es posible vivir por más de lo que mi cuerpo es capaz de contener. Nadie me dijo que la voluntad de mis pulmones podría llegar a una ambición tal que hicieran estallar sus límites para hacerse de una nueva capacidad. Nadie mencionó que podría ampliar lo que soy al punto de necesitar a alguien más a quién verterle algo de tanto… Nadie ha sido capaz de decirme porqué nos hemos encontrado, lo único que sé (y que saben) es que ellos desconocen la resurrección.

¿Qué hubiera sido de mí si hubiera perdido nuestro hoy por decirte “adiós” ayer? Qué va a ser de mí si mañana sigo pensando en decirlo? ¿De qué días me perderé si lo hago?

Te preguntas qué tienes en tu mano para mi. ¿Quieres darme algo? Regálame el mundo que traes en ella; tócame señalando el cielo; haz callar mi boca para recitar la que podría ser; tatúame lo que escribiste en la espalda del mundo; toma con ella la mía. Al negarle tu mano a la mía, la vacías de más, pues arrebatándole lo que le confirió algo de sentido, la idea de recibir algo es un lujo que -le parece- ya no se podría dar.

Desprenderme de lo que pones en mis manos sería renunciar a ellas, pues tocar tu ausencia no revela más que su carencia… sería reencontrarme con esas manos que, al saludarte, estaban diciendo “adiós”… tan faltas de sentido, tan llenas de muerte. 
Pero ¿qué más daría? si llenarme los pulmones de nada sería un capricho para engañarme de manera un tanto creíble, pues respirar muerte, a fin de cuentas, aparenta ser un signo de vitalidad… 
¿Qué más daría? si mi disfraz sería el de un cuerpo animado tan limitado que no le cabría más que una presencia ausente.  
¿Qué más daría, si ya nos dijimos adiós? Y, finalmente ¿qué más daría yo?


Ojalá lleven algo mis manos para que sepan responder a las tuyas. Ojalá no hayan dejado ir tanto que por ello te dejen ir también a ti. Ojalá haya podido reciclar algo de la belleza del mundo, para no regalar decepción a tu mirada. Ojalá la mía no deje de colmarse de tus ojos para que siga brillando al reflejarse en ellos. Ojalá mis vestidos sean una narración digna de tu oído. Ojalá la tela de mi cuerpo logre abarcarte y regalarte la calidez de su cobijo. Ojalá mis pasos susurraran los límites de mi corazón para que mi baile lograra enunciar la trascendencia de mi -tu- querer.


Cuando el lenguaje no parece suficiente para saciar mis intenciones de dedicarte lo que has hecho de mi, lo único que parece justo es dedicarte mi vida, pero no la de los días que no me pertenecen, sino la de los días que, inspirados por ti, son tuyos.
Parece que eres el dueño de unos suspiros que, como síntomas de una vida digna de experimentarse, se han convertido en mi respiración. / No hallo en letras, poemas o películas un regalo justo para ti; ni siquiera creo que yo pudiera serlo, pero eso es todo lo que tengo, todo lo que puedo darte a cambio de lo que me has regalado: todo. / Es tan poco lo que puedo darte… y sin embargo parece mucho cuando lo sostienes en tus manos. Pero resulta creíble que en esos días pueda regalarte algo digno de desenvolverse -por lo menos para tu memoria-, pues cuando me he hallado en los tuyos he recibido el mundo, la vida, la significación; me he hallado y, sobre todo, te he hallado a ti, así, tú, todo…


Siempre quiero ser más para regalarte más, y entonces, como si lo supieras, me conviertes en más, me amplías. / Me buscas y puedo responder a tu llamado porque me encontraste la última vez, cuando me preguntaba quién podría ser que valiera la pena construirse a partir de lo humano. Y así me constituiste al amarme y revelarme como amante al decidir ser tú pudiendo ser cualquier otra razón que no fundamentara lo que he decidido ser.

Supongo que la ceguera no me resultó insoportable porque la necesitaba para reconocerte; para descubrir que, bajo el brillo de tu luz, puedo reconocer en mí un rostro que nunca pidió ser algo. Mis rasgos esperan ser cada día un poco más para no encontrarse con una luz decepcionada, con una luz cuyo fulgor no se empape con el reflejo de su belleza. Aunque, más allá de mí, espero que el mundo sea capaz de encontrarte con tu reflejo, para que la luz que despediste desemboque también en ti.

Hoy pelearemos pero, con tantita suerte, mañana nos hablaremos; no como si no hubiese pasado nada, sino como si lo que pasó no fuese suficiente como para no hacerlo.

"Así se disfraza el amor para su conveniencia
aceptando todo sin hacer preguntas
y dejando al tiempo la estocada a muerte"
...

Te amo más allá de los límites con los que mi corazón podría lidiar. Te amo rompiendo con lo que soy para configurar lo que puedo ser. Te amo confiriendo de significación una experiencia que le ha arrebatado a mi pasado el nombre de vida para concedérselo a un presente que al mirarnos tomados de la mano nos susurra que el futuro no tendrá nada qué reclamarnos. Te amo así como ni tú ni yo sabemos; como lo sospechamos sin atrevernos a decirlo; como cuando esperamos ser más de lo que somos sólo para amarnos más. Casi es así como te amo.

Podríamos desear estar juntos lo que nos quede de vida, eso es lo que resulta escalofriante, esa es la verdadera amenaza. Nos tememos el uno al otro, pero no más que a nosotros mismos; tan ampliados, tan desconocidos, tan embusteros, tan fieles a lo que sentimos. Eso es lo que pasa cuando, al tenerlo todo, nos enteramos que no tuvimos nada; que mientras más tiempo nos quedemos, mayor será la apuesta de lo que somos por lo que podríamos ser; y cuanto más lejos nos vayamos, mayor será el eco que nos deje abandonados en nada. Eso es lo que pasa cuando te dan más que con lo que podrías lidiar. Eso es lo que pasa cuando ves la manzana y no puedes evitar morderla. Eso es lo que pasa cuando reconoces algo parecido a la libertad y eso, a fin de cuentas, no sirve de nada.

Eres el que llega sólo para decir adiós; el que me hiere y vuelve para curar mis heridas; el que dice todo en un minuto y lo niega en los que restan; el que se maximiza para luego reprimirse; el que me ama pero prefiere mencionar que me odia; el que es brutalmente honesto pero miente con tal de ser consecuente con ello; el que se afirma y luego se niega; el que desaparece días y vuelve para compensar con años; el que, viviendo de su voz, la mayoría de las veces suele callar; el que me pellizca para comprobar si estamos soñando; el que me dice que me vaya pero va detrás de mi; el que se deja seducir por la singularidad de las cosas y termina comparando unas con otras; el que me acompaña pero me deja sola; el que cree que con la muerte comprueba si hubo vida; el que me besa pero renuncia a mis besos; el que dio todo a mi mano pero se negó incontables veces a darme la suya; el que me busca porque gusta de perderme; el que experimenta consigo mismo a través de mí; el que saluda con un tono con sabor a despedida; el que habla más de lo que no soy, que de lo que soy; el que lamenta lo que su previsión no supo callar; el que siento como el escalón más alto de la escalera de la que me empujaste; el que pide perdón por lo que ha decidido ser; el que me poseyó para renunciar a mi; el que espera resistencia pero manipula la situación para salirse con la suya; el que tal vez se quede pero seguro se irá; el que supe que me regaló el mundo por el peso que siento sobre mis hombros; el que se queda para decirme que no se quedará; el que renuncia a lo que es por preferir estar; el que se alejó y al que dejaré atrás; el que habló y actuó de manera tan convincente que hoy por fin siento creíble si me voy y te vas. 

Tu dióxido de carbono fecunda mi respiración, pero no necesito que suspires por mi para apropiármela.

Pensé que al desentenderme de nosotros, me desentendería de ti. Al parecer mi orgullo -o egoísmo- no es tan grande como lo que me parece que eres. Me liberaste de pensar en nuestras posibilidades, pero no de pensar en las tuyas. Ya no quiero el mundo para nosotros, sino para ti. Abandónanos pero no te abandones. No pienses en mí, mi voz no dirá nada que el mundo no te quiera decir. ¿Lo escucharás?. ¿Notarás si se asemeja a su nombre?. Vete de mi, quédate en él. . No deberías sospechar tanto, esa de la que te enamoraste era yo enamorada de ti. Te digo adiós esperando que no dejes que las tormentas te ensordezcan.

De que te ame no se sigue que nos lo hagamos saber dedicándonos días; tal vez le hagamos más justicia a ese amor dejándonos dedicarlos a otras cosas, personas, o a nosotros mismos. Yo ya no soy para decir o actuar creyendo que soy una especie de respuesta o manifestación de lo que siento, así que me abstendré de creer que dedicándote mis días hago más que si dejara que dedicaras los tuyos a algo diferente. Que se dedique cada quién sus propios días, que en ello seguramente encontremos una manifestación más auténtica de eso que sentimos. 

Me dices que me amas mientras te clavas un cuchillo en la garganta. Verte haciéndolo es un precio demasiado alto para el capricho de oírte decírmelo. No lo voy a pagar; prefiero irme, así tal vez el único precio que pague sea el de amarte…

El mundo tiene que atropellarte para moverte de lugar. ¿Dejarías que yo, como parte de él, lo haga también? no para pedirte que te apartes del camino, sino para que habites tus pies de modo que, cuando él te arrastre, te muestre algo más que muerte.

Si te parece que esa lógica tuya hace justicia a tu experiencia vital y te funciona -verdaderamente-, síguela lo suficientemente lejos de mí como para que no me lastime; y si no, ¿qué haces viviendo de ella? No busques en mí tu alivio de ella, ese sólo depende de ti, pues sus grietas, por sí mismas, no se confieren significación.

"Turning slowly, 
looking back, see
no words can save this, 

you're broken and I'm pissed.
Run along like I'm supposed to, 

be the man I ought to"



Cambié mi blog por un cuaderno cuyos apuntes resultaban demasiado reveladores como para ser expuestos. Pero ahora pesa más para mí eso de que el silencio no debe romperse a menos que lo que se diga sea más bello. Este callado abismo es demasiado pesado, necesitaba romperlo haciéndome saber de dónde viene y a dónde va. Hay cosas que simplemente ameritan mención, y lo que sentí y siento, creo yo, es una de ellas. No sé si sea precisamente bello lo que digo pero, sin duda, es buena compañía -entre tanto silencio. By da way, el 22 de octubre este blog cumplió 3 años de "vida", así que felicidades a mí que todavía tengo ganas de hacerme la interesante. Fin.

2 comentarios:

Leire Aldaregia dijo...

me gusta tu blog, es muy original y me ha gustado mucho!!! te sigo, te espero en el mio
http://my-yellowworld.blogspot.com.es

unbesito!

Verónica dijo...

alguna vez perdi mis pasos en el asfalto de mi curiosidad,
alguna vez logre que los dias grises de tu pasado volvieran a tu presente,
alguna vez llore lagrimas de sangre que cicatrizaban con tus caricias...

besos

pd. te dejo tu taza de cafe en mi rincon como siempre...

Éste que ves, engaño colorido, que, del arte ostentando los primores,
con falsos silogismos de colores, es cauteloso engaño del sentido;
éste, en quien la lisonja ha pretendido excusar de los años los horrores,
y venciendo del tiempo los rigores, triunfar de la vejez y del olvido,
es un vano artificio del cuidado, es una flor al viento delicada,
es un resguardo inútil para el hado:
es una necia diligencia errada,
es un afán caduco y, bien mirado,
es cadáver, es polvo, es sombra, es nada
- Sor Juana Inés de la Cruz -