7/8/14

Lo que fue y lo que es


Tendría que olvidarme de la vida para olvidarme de ti... ¿Y por qué habría de pretender borrar algo tan bello? Defraudaría a todo lo que intervino para conocernos; sentiría vergüenza antes que dicha frente a cualquier situación afortunada, por recibirla a ella como no lo hago contigo.

No, yo no quiero olvidarte, quiero recordarte tanto o más que a todas las razones por las que escribo esto como una suposición acerca de las consecuencias de nuestra despedida. Quiero extrañarnos, recordar una y otra vez cada razón que me llevó a tu boca tantas veces, así como las que ahora te traen a la mía; decir tu nombre hasta que deje de ser el bautizo de mi vida.

Dijiste que no entendí tus cantos, pero no quise aprender tu lengua, sino sentirla; tampoco quise amarte, sino verte y oírte posible. Nada salió como esperamos o quisimos, y sin embargo nos amamos así; por ello en realidad no importa si nos entendimos o no. Te leí, oí, vi, toqué, besé, abracé, sentí... tú hiciste lo mismo respecto a mí, y eso bastó para lo que fue. A veces me importa más lo que no pudo ser, lo que no es, pero no tiene caso depender de una pregunta sin respuesta.

Entonces, ¿por qué escribo esto? Porque quiero acabarme las razones para preguntar y hablar; quiero pensarte, recordarte y escribirte ocupando todas las posibilidades que dejaron de ser nuestras para ser sólo mías. No sé qué haré contigo ni conmigo, pero sí que los días dejarán de decirse "la vida sin ti" porque nada ni nadie merece decirse en términos de ausencia o carencia... nada ni nadie es un consuelo, sino parte de una vida en la que dos personas pueden entrar en comunicación/comunión/copulación como lo hicimos tú y yo en cada mirada, toque y aproximación a lo que fuimos.

Las condiciones de posibilidad se reconfiguraron, y para mí lo hicieron de manera que sólo queda vernos encarnados en una que otra idea que nos remita el uno al otro. Te recordaré como los días que tenían que ser, que no pudieron ser otra cosa, pero estos que son, sí pueden ser otra; no sé qué, pero no seremos nosotros. Participamos de la vida en la que fuimos posibles, y no sabríamos más de sus posibilidades si negáramos nuestras cicatrices... Somos parte de nosotros, y eso basta. 

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Éste que ves, engaño colorido, que, del arte ostentando los primores,
con falsos silogismos de colores, es cauteloso engaño del sentido;
éste, en quien la lisonja ha pretendido excusar de los años los horrores,
y venciendo del tiempo los rigores, triunfar de la vejez y del olvido,
es un vano artificio del cuidado, es una flor al viento delicada,
es un resguardo inútil para el hado:
es una necia diligencia errada,
es un afán caduco y, bien mirado,
es cadáver, es polvo, es sombra, es nada
- Sor Juana Inés de la Cruz -