27/9/15

La mirada que amo


Quisiera describir la manera en que sonríen sus ojos, pero no remitiéndome a su forma sino a la intención que descubro por ellos. 
Si supiera dibujar me deslizaría en los pliegues que se extienden desde su sonrisa hasta la luz de sus ojos. Quizá delinearía sus rasgos con acuarelas de mis colores favoritos, o haría pequeños trazos suaves como no queriendo perturbar el recuerdo que tengo de él...

Pero yo ilustro con letras, esas son las formas que delineo para analogar aquello que me ha querido decir algo y yo, en mi desasosiego, he significado desde los horizontes de sentido que orientan mi mirada. 
No es mi intención sustituir la imagen de su rostro, con la de mis frases; en realidad sólo he podido verlo cuando está conmigo, así que no sabría ni querría dar cuenta de todo lo que hace presente cuando ve.

Amo lo que lo despierta, lo que lo invita a encontrarse consigo mismo y con el mundo. ¿Algo le habrá sonreído como él me sonríe cuando me ve? ¿Cómo pudo descubrir posible el hacerlo y compartirlo conmigo al mirarme? ¿Cómo sabe qué decirle a mis ojos para hacerlos sentir tan amados?

Besa el potencial de mi mirada como ha besado mi boca y manos, regalándome la posibilidad de guardar fe en ellas, en su vida y en su capacidad para decirle que yo también lo amo.

1 comentario:

Annis Acosta dijo...

muy padre tu blog es una sensación de sentimientos sigue escribiendo, mira este es el mio http://mi-te-negro.blogspot.mx/

Éste que ves, engaño colorido, que, del arte ostentando los primores,
con falsos silogismos de colores, es cauteloso engaño del sentido;
éste, en quien la lisonja ha pretendido excusar de los años los horrores,
y venciendo del tiempo los rigores, triunfar de la vejez y del olvido,
es un vano artificio del cuidado, es una flor al viento delicada,
es un resguardo inútil para el hado:
es una necia diligencia errada,
es un afán caduco y, bien mirado,
es cadáver, es polvo, es sombra, es nada
- Sor Juana Inés de la Cruz -